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Ángulo de versión de la tuberosidad mayor: un nuevo método para obtener la alineación humeral durante el enclavado intramedular


Objetivos: Este estudio tiene como objetivo describir un nuevo método que puede usarse como complemento para evaluar la alineación rotacional humeral durante la inserción del clavo intramedular (IMN) utilizando el perfil del pico perpendicular de la tuberosidad mayor y su relación con el eje transepicondilar. Llamamos a este ángulo ángulo de versión de la tuberosidad mayor (GTVA).

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Este estudio presenta el ángulo de versión de la tuberosidad mayor, que proporciona un punto de referencia confiable para mitigar el riesgo de complicaciones relacionadas con la malrotación durante los procedimientos de enclavado intramedular.
#BJO #OrthoTwitter #Alineación #Investigación

The greater tuberosity version angle: a novel method of acquiring humeral alignment during intramedullary nailing | Bone & Joint

Conclusion: This study identified a consistent relationship between palpable anatomical landmarks, enhancing IMN accuracy by utilizing 3D CT scans and replicating a 20.9° angle from the greater tuberosity to the transepicondylar axis. Using this angle as a secondary reference may help mitigate the complications associated with malrotation of the humerus following IMN. However, future trials are needed for clinical validation.

Introducción

Las fracturas de la diáfisis humeral media representan aproximadamente entre el 1% y el 3% de todas las fracturas.1-4 El tratamiento conservador con férulas, yesos y aparatos ortopédicos funcionales sigue siendo la opción de tratamiento inicial más popular, ya que el excelente suministro de sangre de los músculos que rodean la diáfisis humeral proporciona un entorno de curación favorable.4-6 Sin embargo, las opciones de tratamiento quirúrgico, como el enclavado intramedular (IMN), la reducción abierta y la fijación interna de la placa (RAFI), la osteosíntesis de placa mínimamente invasiva (MIPO) y la fijación externa, han demostrado resultados prometedores, aunque la opción ideal sigue siendo controvertida.7-11

Sin embargo, el IMN está ganando terreno en entornos específicos, como fracturas segmentarias complejas, heridas de bala, lesiones por desprendimiento de tejidos blandos y en la población de edad avanzada, ya que es un procedimiento menos invasivo y también ha demostrado un tiempo quirúrgico y un tiempo de consolidación significativamente más cortos.8-12 Al considerar el IMN para las fracturas humerales, la alineación rotacional del húmero es un desafío. La malrotación del húmero durante la NMI puede provocar una disminución del rango de movimiento del hombro (ROM), un aumento de las luxaciones del hombro, la falta de unión y la mala unión.13,14 Hasta donde saben los autores, hay poca o ninguna literatura que oriente a los cirujanos a través del enclavado del húmero para lograr una alineación adecuada.

En estudios anteriores, se ha informado que el surco bicipital es un punto de referencia anatómico en la artroplastia de hombro para ayudar a lograr una retroversión humeral adecuada. Como tal, se ha considerado un punto de referencia adecuado durante la NMI del húmero.15,16 Sin embargo, su forma helicoidal y la orientación del surco varían en el cuello anatómico humeral y el cuello quirúrgico, lo que dificulta que el cirujano establezca un abordaje superior durante la NMI, y puede ser susceptible a la distorsión por traumatismo.17 Boothby et al18 describen una técnica fluoroscópica que utiliza el surco entre la cabeza lateral y la tuberosidad mayor del húmero proximal como referencia para la alineación rotacional, en lugar de confiar únicamente en el surco bicipital.

Una alternativa notable, que los autores han observado durante mucho tiempo, es la visibilidad notoria del vértice de la tuberosidad mayor. Esta característica anatómica se puede correlacionar con el eje transepicondilar, de manera similar a lo que ocurre en el contexto de la artroplastia de hombro. En consecuencia, este estudio tiene como objetivo abordar esta limitación mediante la introducción de un nuevo ángulo de medición, el ángulo de versión de la tuberosidad mayor (GTVA), capaz de identificar puntos de referencia anatómicos dentro de un espacio tridimensional. El GTVA representa la relación geométrica entre el eje perpendicular de la tuberosidad mayor y el eje transepicondilar. Tiene el potencial de facilitar la alineación de la diáfisis humeral con su posición anatómica innata durante la IMN para fracturas de la diáfisis humeral.

The greater tuberosity version angle: a novel method of acquiring humeral alignment during intramedullary nailing – PubMed

The greater tuberosity version angle: a novel method of acquiring humeral alignment during intramedullary nailing – PMC

The greater tuberosity version angle: a novel method of acquiring humeral alignment during intramedullary nailing | Bone & Joint

Gutierrez-Naranjo JM, Salazar LM, Kanawade VA, Abdel Fatah EE, Mahfouz M, Brady NW, Dutta AK. The greater tuberosity version angle: a novel method of acquiring humeral alignment during intramedullary nailing. Bone Jt Open. 2024 Oct 22;5(10):929-936. doi: 10.1302/2633-1462.510.BJO-2024-0105. PMID: 39433305; PMCID: PMC11493473.

© 2024 Gutierrez-Naranjo et al.

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PMCID: PMC11493473  PMID: 39433305

Ángulo de versión de la tuberosidad mayor: un nuevo método para obtener la alineación humeral durante el enclavado intramedular

Tornillo deslizante de cadera versus clavo intramedular para fractura trocantérea de cadera en relación con la muerte dentro de los 120 días y la capacidad de volver a vivir de forma independiente


El objetivo principal de este estudio fue comparar los métodos quirúrgicos (tornillo deslizante de cadera [SHS] vs. clavo intramedular [IMN]) para fractura trocantérea de cadera en relación con la muerte dentro de los 120 días posteriores a la cirugía y el retorno a la vida independiente. El objetivo secundario fue evaluar si las asociaciones entre el método quirúrgico y la muerte o la capacidad de volver a vivir de forma independiente variaban según el subtipo de fractura u otras características del paciente.

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Este estudio indica que ni el tornillo deslizante de cadera ni el clavo intramedular para fractura trocantérea de cadera son superiores en relación con la muerte dentro de los 120 días posteriores a la cirugía.
#BJO #Fractura #Cirugía #Atención Médica #Fracture #Surgery #Healthcare

Sliding hip screw versus intramedullary nail for trochanteric hip fracture regarding death within 120 days and ability to return to independent living | Bone & Joint

Conclusión
No se observó ninguna diferencia general en la muerte dentro de los 120 días o en el retorno a la vida independiente después de la cirugía por fractura trocantérea de cadera, dependiendo del método quirúrgico (SHS vs IMN) en esta cohorte sueca reciente, pero hubo un beneficio sugerido para SHS en subgrupos de pacientes.

Introducción
La fractura de cadera es una lesión grave en la que los individuos afectados corren el riesgo de sufrir impactos negativos sustanciales en su salud, movilidad e independencia. El tratamiento perioperatorio y quirúrgico óptimo puede brindar a los pacientes la mejor oportunidad posible de continuar con su vida, con un nivel de función lo más intacto posible. Actualmente, las fracturas trocantéreas de cadera se operan con tornillos deslizantes de cadera (SHS) o, cada vez más,1,2 clavos intramedulares (IMN).

La NMI es un método quirúrgico establecido para fracturas trocantéricas inestables y subtrocantéricas,3-5 y también ha ganado popularidad para fracturas trocantéricas en general.1,2,6 Sin embargo, el uso de NMI para fracturas estables no tiene evidencia convincente de su superioridad.7 Algunos estudios incluso sugieren daño asociado con el uso de NMI: un estudio de cohorte sueco reciente, que incluyó pacientes con clasificación AO/Orthopaedic Trauma Association (AO-OTA)8 31-A1 (fractura pertrocantérea simple) y 31-A2 (fractura pertrocantérea multifragmentaria), observó un mayor riesgo de muerte a los 30 días después de la cirugía para pacientes operados con NMI.9 Sin embargo, el tamaño del efecto fue pequeño y muy cercano a la no significación estadística (riesgo relativo ajustado 1,1, IC del 95%: 1,0 a 1,2). Se han informado diferencias regionales sustanciales en la práctica a nivel internacional,10 así como en Suecia. En Suecia, algunas clínicas ortopédicas casi exclusivamente favorecen un método sobre el otro, mientras que la mayoría se sitúa en algún punto intermedio.6,11 En consecuencia, los residentes de ortopedia en algunos hospitales tienen una exposición limitada a cualquiera de los dos métodos, lo que puede influir en sus futuras elecciones de implantes.12

Tanto la IMN como la SHS vienen con sus propios conjuntos de riesgos de complicaciones quirúrgicas, principalmente infección y falta de unión para la SHS y fracturas relacionadas con el implante para la IMN,7 aunque el diseño mejorado de los modelos de IMN más nuevos parece haber disminuido el riesgo de complicaciones por fracturas.13 La SHS implica una disección quirúrgica más grande con un mayor riesgo de pérdida de sangre operatoria visible,14 mientras que la IMN implica la interrupción del espacio intramedular y, por lo tanto, teóricamente, un mayor riesgo de émbolos grasos.15 Estas diferencias podrían conducir en última instancia a diferencias en la función y/o mortalidad.

Si bien las diferencias de supervivencia son una medida central en los estudios que comparan los métodos quirúrgicos, también se deben considerar otros aspectos como la capacidad para caminar, el dolor y hasta qué punto los pacientes pueden mantener sus actividades de la vida diaria. Una medida indirecta de tales aspectos es si el paciente puede seguir viviendo de forma independiente en su propio hogar, lo que se ha informado como un deseo central entre los propios pacientes.16 Hasta donde sabemos, no se ha investigado previamente si la elección del método quirúrgico para la fractura trocantérea se asocia con el retorno a la vida independiente después de la operación. El cambio en la práctica a pesar de la ausencia de beneficios demostrados justifica una evaluación científica, que es la motivación de este estudio.

Sliding hip screw versus intramedullary nail for trochanteric hip fracture regarding death within 120 days and ability to return to independent living – PubMed

Sliding hip screw versus intramedullary nail for trochanteric hip fracture regarding death within 120 days and ability to return to independent living: a nationwide cohort study on 27,530 patients from the Swedish Hip Fracture Register – PMC

Sliding hip screw versus intramedullary nail for trochanteric hip fracture regarding death within 120 days and ability to return to independent living | Bone & Joint

Greve K, Ek S, Bartha E, Modig K, Hedström M. Sliding hip screw versus intramedullary nail for trochanteric hip fracture regarding death within 120 days and ability to return to independent living. Bone Jt Open. 2024 Oct 8;5(10):843-850. doi: 10.1302/2633-1462.510.BJO-2024-0028.R1. PMID: 39374936; PMCID: PMC11458267.

© 2024 Greve et al.

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PMCID: PMC11458267  PMID: 39374936
Tornillo deslizante de cadera versus clavo intramedular para fractura trocantérea de cadera en relación con la muerte dentro de los 120 días y la capacidad de volver a vivir de forma independiente

FRACTURAS DIAFISARIAS DE TIBIA Y PERONÉ / Fractura diafisaria en jugador de fútbol soccer tratada por reducción cerrada y clavo intramedular.

  • Introducción: Las fracturas de tibia y peroné son las más comunes entre los huesos largos, frecuentemente causadas por traumatismos de alta energía como accidentes de tráfico.
  • Evaluación: Es crucial realizar un examen neurovascular exhaustivo para evitar complicaciones como el síndrome compartimental.
  • Tratamiento: El tratamiento varía según el tipo de fractura y puede incluir clavos intramedulares, fijadores externos y, en casos graves, amputación.
  • Complicaciones: Las complicaciones pueden incluir síndrome compartimental, pseudoartrosis e infecciones, que requieren un manejo cuidadoso para evitar reintervenciones.

Son las fracturas de huesos largos más frecuentes. Se asocian frecuentemente a traumatismos de alta energía siendo los accidentes de tráfico y los atropellos las etiologías más comunes, aunque también se dan casos de fracturas con traumatismos de baja energía como las fracturas “de los primeros pasos” en el ámbito infantil. Afecta predominantemente a varones jóvenes

CAPITULO 90.pdf (secot.es)

Las fracturas diafisarias de tibia y peroné son lesiones significativas que requieren una atención cuidadosa y especializada. Estas fracturas pueden ser el resultado de traumas de alta energía y a menudo se presentan con daño en las partes blandas circundantes. El tratamiento adecuado de estas fracturas es crucial para la recuperación funcional del paciente y puede variar desde métodos conservadores, como la inmovilización, hasta procedimientos quirúrgicos, que pueden incluir la fijación interna o externa. La clasificación de Gustilo y Anderson es comúnmente utilizada para evaluar la gravedad de las fracturas abiertas, lo cual es esencial para guiar el tratamiento. Además, la rehabilitación juega un papel fundamental en el proceso de recuperación, con el objetivo de restaurar la movilidad y la fuerza en la extremidad afectada. Es importante considerar las complicaciones potenciales, como la infección o la no unión de la fractura, que pueden impactar significativamente en los resultados a largo plazo. Por lo tanto, un enfoque multidisciplinario que incluya ortopedistas, cirujanos, fisioterapeutas y enfermeros es vital para el manejo exitoso de estas lesiones complejas.

Masculino de 27 años, fractura diafisaria de tibia y peroné al estar jugando fútbol, tratada con reducción cerrada y clavo intramedular.

Las fracturas diafisarias de tibia en jugadores amateurs de fútbol soccer representan una lesión significativa debido a la naturaleza del deporte, que a menudo implica contacto físico y movimientos de alta energía. El tratamiento de estas fracturas ha evolucionado con el tiempo, buscando optimizar la recuperación y minimizar las complicaciones. La reducción cerrada seguida de la fijación con clavo intramedular se ha convertido en un método preferido para muchos especialistas debido a su menor invasividad comparada con la cirugía abierta y su capacidad para promover una recuperación más rápida y efectiva.

El proceso de reducción cerrada implica realinear los fragmentos óseos sin una incisión quirúrgica abierta, lo cual es beneficioso para preservar la vascularización y reducir el riesgo de infección. Posteriormente, la inserción de un clavo intramedular ayuda a mantener la alineación correcta y estabiliza la fractura durante el proceso de curación. Este método ha demostrado ser eficaz en la consolidación ósea y la recuperación funcional, permitiendo a los jugadores retomar sus actividades deportivas con un riesgo reducido de deformidades o discapacidad a largo plazo.

Los estudios han mostrado que las tasas de infección son bajas y que la consolidación ósea se favorece con este tipo de tratamiento. Además, la caracterización de pacientes y el seguimiento a largo plazo son cruciales para evaluar los resultados finales tanto óseos como funcionales. Es importante destacar que las fracturas del tercio distal de la tibia presentan desafíos adicionales debido a su localización anatómica y vascularización, lo que requiere consideraciones especiales en el tratamiento.

En conclusión, la reducción cerrada seguida de la fijación con clavo intramedular representa una opción de tratamiento viable y efectiva para las fracturas diafisarias de tibia en jugadores amateurs de fútbol soccer. La selección de este método debe basarse en una evaluación cuidadosa del tipo de fractura, las características del paciente y los recursos disponibles. La colaboración multidisciplinaria y el seguimiento riguroso son esenciales para garantizar los mejores resultados posibles para los pacientes. La investigación continua en esta área es crucial para refinar las técnicas existentes y desarrollar nuevos enfoques que mejoren aún más la atención al paciente y los resultados a largo plazo.

CAPÍTULO 90 – FRACTURAS DIAFISARIAS DE TIBIA Y PERONÉ
Autores: Daniel Domínguez Lorenzo, Sergio López Alonso
Coordinador: José Luis Suárez Guijarro
Complejo Hospitalario Universitario A Coruña

CAPITULO 90.pdf (secot.es)

FRACTURAS DIAFISARIAS DE TIBIA Y PERONÉ / Fractura diafisaria en jugador de fútbol soccer tratada por reducción cerrada y clavo intramedular.